Manual del hincha perfecto

1. Consulte el fixture e identifique el horario en el cual juega su equipo favorito.

2. Diríjase a dicho escenario media hora antes del inicio del cotejo para comprar su entrada, elija una ventanilla y haga la fila.

3. Mientras lo hace, responda amablemente al ciudadano que le pide monedas (luego de ejecutar la mímica de tantear sus bolsillos), que no posee, independientemente del uso que éste le quiera dar (léase: la entrada, un vino, el boleto).

4. Con el talón de acceso en la mano, condúzcase hacia el portón que le corresponde, con pasos apresurados y contagiándose de la excitación que se respira.

5. Frente al policía que se interpone, levante los brazos, disfrute el contacto humano y agradezca amablemente el cacheo.

6. De recibir la indicación, deposite en el recipiente colocado con tal fin, los objetos que podrían ser utilizados como elementos de agresión: pilas, fuegos de artificio y mástiles de banderas. Cuando el agente no lo vea, aproveche a dejar en el tarro ideologías racistas, sueños obsoletos y viejos rencores.

7. Una vez cruzado el umbral, deléitese con el delicioso aroma que expide la plaza de comidas y piense: “en el entre tiempo me como un choripán”.

8. Ya en las gradas, diríjase a su lugar habitual. Recuerde cumplir tanto ésta como sus otras cábalas fielmente, no olvide que el resultado favorable del encuentro depende inexorablemente de ello.

9. Una vez iniciado el partido, convénzase por las próximas dos horas que en el mundo no hay otra solución a sus problemas, que su equipo gane. Deposite todas sus esperanzas en él.

10. Cuando lo crea conveniente y cuente con elementos, seleccione un jugador de su propia escuadra, o en su defecto al árbitro, para descargar todo lo que durante la semana, o su vida, lo ha tenido mal. No olvide que se trata de una persona, insúltelo con las palabras más filosas que posea, que de escucharlo, lo lastimarán como Ud. desea.

11. Emita improperios en voz alta (aún a sabiendas que el elegido no lo oye) para ganar un momento de aceptación entre quienes lo rodean. Habrá alcanzado su meta cuando escuche una carcajada fuerte y falsa, o un comentario positivo de alguien más bruto que Ud.

12. De producirse una anotación, apriete los puños y grite muy fuerte, al punto de que su cara se torne colorada. Luego, señale al cielo y busque abrazar al desconocido más cercano lleno de afecto fraternal. Nota: este hecho no tiene el mismo efecto si lo hace con un amigo o familiar.

13. Si se trata de un espectador avanzado, no olvide dejar caer orgulloso una lágrima por su mejilla, mostrándosela casualmente al público cercano.

14. Una vez ganando, grite y realice gestos ofensivos a la parcialidad contraria, con el mismo objetivo que en el punto 10. No se intimide si está acompañado por su hijo, en definitiva Ud. no es más que su ejemplo de vida.

15. Ya finalizado el partido, diríjase a la salida más cercana coreando el cántico correspondiente, evitando pronunciar la última letra de las palabras.

16. Habiendo cruzado el umbral retome la mediocre vida que dejó recostada contra la puerta 15 de la Olímpica.